Con una eucaristía presidida por el Cardenal Errázuriz,más de 1300 personas, agradecieron por estas dos semanas de formación y fraternidad
En un clima de profunda gratitud culminó la versión Nº 24 de la Escuela de Verano organizada por la Vicaría Zona Sur.
Los más de 1300 participantes agradecían, a viva voz, a Dios y a sus formadores por la hermosa experiencia vivida. Con carteles y pancartas alzaban los nombres de los talleres, reflejando la alegría y la comunión que experimentaron en estas dos semanas de formación:
Gustavo, taller Evangelio San Lucas: “Estuvo muy lindo el taller muy agradecido por la experiencia vivida”
Williams Sanz, Taller Madurez Personal: “El taller nos orientó sobre cono poder canalizar las emociones que tenemos los seres humanos y fue muy significativo pata mi”
Adela Villalobos, Parroquia Madre de Dios: “Fue una experiencia maravillosa, doy gracia al Señor, por descubrir que soy discípulas y misionera suya”.
En su homilía, el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, hizo referencia al lema de la Iglesia Chilena para el Bicentenario: “Chile, una mesa para todos” destacando la presencia de la mesa en la vida de Jesús y la experiencia comunitaria de los católicos: “En la Iglesia Católica hay una fuerte experiencia de comunión y espíritu de comunidad. Eso se fundamenta por que nosotros adoramos a un Dios que es uno y trino, a una comunión entre el padre, el hijo y el Espíritu Santo. Aparecida dice que nosotros somos misioneros por desborde de gratitud y alegría por habernos encontrado con Jesús. Los cristianos tenemos vocación de cielo porque anhelamos participar del amor de Dios, tenemos vocación de llegar a esta mesa para todos, donde se vive en plenitud” Afirmó Arzobispo.
Por su parte de los formadores de la Escuela de Verano, grandes homenajeados en este acto final, destacaron el entusiasmo, aporte y disposición para compartir experiencias de vida de los participante en los talleres: “La gente llegaba de su trabajo con muchas ganas de participar, fue una formación que fue integrando la experiencia de vida que cada participante tenía personas de capacidades especiales” Comentó Sandra León, formadora de la Catequesis Especial.
Saldo positivo para la Escuela de Verano 2010; participación de la mayoría de parroquias de la Zona e integración y comunión entre párrocos, formadores y asistente a los talleres, una Escuela de Comunión y vida.