Escuela de Verano en tiempos de misión

Hoy comienza la Novena de Navidad y nos acercamos con alegría al pesebre que ya está preparado en cada hogar. El lugar central aun está vacío: lo ocupará Jesús, el Salvador.

¿Qué esperanzas depositamos en ese lugar bendito junto a la Virgen María y San José? ¿Cuál es la visita de Dios que esperamos para nuestro hogar, para nuestro trabajo, para nuestro país? Esa es la oración propia de estos días, que ablanda los corazones, nos hace más generosos y nos incita a preocuparnos de los demás… como Jesús… como José… como María.

Más allá de las esperanzas personales, le pido al Señor que tengamos una Escuela de Verano muy concurrida para prepararnos a la Misión Continental que juntos empezamos a protagonizar. Una Escuela de Verano en que los cursos para catequistas estén llenos de quienes quieren utilizar la nueva versión de la Catequesis de Iniciación a la Vida Eucarística. Una Escuela llena de hermanos y hermanas que quieran aprender a orar con la Biblia en la mano y en el corazón. Una Escuela en que los jóvenes vuelvan a optar por Jesús, su Amigo, su Señor.

Cuando la prensa nos habla de elecciones, de pre-candidatos, de depresiones económicas…hay poco espacio para Jesús que da sentido al poder, que aguza nuestro discernimiento para elegir y que nos hace solidarios para compartir. Los problemas del mundo no se arreglan sólo con decisiones acertadas que, por cierto, las necesitamos. El arreglo definitivo viene de una nueva manera de vivir que queda patente en el pesebre de Nazaret: un Dios-hombre humilde, servidor y solidario.

Para construir este mundo te necesitamos a ti. Y para eso, los tiempos y lugares de formación discipular misionera son esenciales.

Deseándoles una Navidad muy bendecida en cada una de sus familias, los saluda y bendice su amigo y servidor,

 

P Miguel Joban

 

Santiago, de diciembre de 2010